Ser psicoanalista en Madrid

Mariela Michelena - ser psicoanalista en Madrid«Yo me adapté en Barajas», declaro cada vez que alguien me pregunta sobre Madrid. Y es que Madrid es una ciudad fácil, amable, abierta, que da permiso a cada cual a ser como es sin exigirle nada a cambio.

Desde el día uno disfruto de la comodidad de sus servicios públicos y de la generosidad de sus gentes, todos madrileños aunque, como yo, hubieran nacido en los lugares más disparatados.

Otra cosa ha sido mi andadura como psicoanalista aquí en Madrid. Cuando llegué, -a diferencia de lo que ocurre en Latinoamérica- el Psicoanálisis apenas se nombraba, muy pocas personas acudían a pedir ayuda psicológica y, quienes se animaban, lo ocultaban como si fuera algo de lo que avergonzarse. Todo esto ha cambiado, por suerte para quienes precisan de ese apoyo que ya no se sienten estigmatizados, ni temen ser tildados de “locos”. Tuve que adaptarme a unos horarios nuevos, -ningún paciente quería venir a verme a las 7 de la mañana, y tuve que ampliar mi agenda hasta casi las 10 de la noche-. Mi acento de venezolana (que conservo prácticamente intacto) no ha sido un obstáculo para mi trabajo, he aprendido de mis pacientes sus expresiones y cada tanto echo mano de uno que otro refrán de mi tierra para explicar alguna situación. ¡A eso se llama intercambio cultural!

Además, ser psicoanalista en Madrid me ha permitido –a través de los relatos de mis pacientes- viajar por toda España. He conocido las costumbres de Andalucía, Cataluña, el País Vasco, Castilla la Mancha, Galicia, Valencia, Extremadura, Las Canarias ¡y por supuesto de Madrid! La variedad y las

diferencias, los matices, son fascinantes.

Todo esto es verdad y es un privilegio vivirlo y disfrutarlo, pero lo cierto es que, cuando descendemos a las profundidades, todos venimos del mismo lugar: una madre, un padre, unos hermanos. Todos sufrimos las mismas penas del alma ¿nos sentimos queridos?, ¿nos asusta vivir?, ¿confiamos en nosotros mismos y en quienes nos rodean?, ¿o estamos tristes sin remedio? Estamos llenos de contradicciones, con frecuencia sabemos lo que nos conviene y sin saber por qué parece que vamos en dirección contraria. A eso se llama ser humano. Con ese material delicado e inflamable trabaja un psicoanalista en Buenos Aires, en NY, en París, en Caracas o en Madrid…

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