Preparando a tu bebé para el destete

Mariela Michelena - psicoanalista Madrid - ser mamáNuestro bebé sigue creciendo. Tiene más de tres meses,

No digamos que ya es todo un hombre, pero casi. Duerme toda la noche, sigue horarios, está más hecho a la madre y la madre, por su parte, lo conoce mejor…

Cuando está despierto, está mucho más despierto, más dispuesto a jugar, más vivaz. Su relación con la madre se ha afianzado y todo lo que al principio eran angustias e incertidumbres se ha ido transformando en rutina. Esa rutina de la que tanto nos quejamos a veces y que, en estas circunstancias, es una verdadera bendición. Se trata de la rutina que da seguridad, tranquilidad y no necesariamente aburrimiento.

Después del enamoramiento, la realidad da paso a la rutina y, cuando la rutina aparece, da la impresión que el espejismo se ha desvanecido y ya no es todo tan ideal como nos parecía al principio. La cruda realidad nos hace ver, en su justa dimensión, las cosas que nos gustan, y aquellas que no nos gustan tanto. Esto nos ocurre constantemente en nuestra vida: con una pareja (él ronca), con una amiga (habla demasiado), con un amigo, con un trabajo… La rutina nos da la tranquilidad de lo conocido, pero también deja espacios para que aparezcan los defectos, las diferencias.

Para este momento nuestro bebé ya ha tenido tiempo suficiente para almacenar una serie de experiencias visuales, táctiles y olfativas, diversas vivencias de satisfacción y de frustración. Es decir, ya tiene como un pequeño arsenal vital al que puede recurrir en los momentos difíciles. Al principio no tenía en su mente ni en su memoria nada de que echar mano; al principio cualquier cosa era nueva, todo podía asustarle, por eso era tan importante que fuera solo la madre, siempre una misma persona, quien se hiciera cargo de él. Pero ahora ya tiene un punto de referencia propio, un equipaje mental muy reducido, pero firme. Y es firme gracias a que es muy reducido, Si hubiera tenido experiencias muy variadas antes de estar preparado, su arsenal no hubiera podido ser lo suficientemente sólido como para sostenerlo en momentos de necesidad.

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