Dejar o ser dejado

rabiaLas rupturas son siempre traumáticas y dolorosas, aunque sean elegidas, aunque sepamos que son inevitables. Las separaciones en una pareja casi nunca se producen con un corte limpio como el de un bisturí que aparta con nitidez un pedazo del otro.

separarseAnte una separación, uno quisiera poder pasar una línea divisoria y distribuir a los personajes del drama como en las viejas películas del Oeste: de un lado los buenos: allí colocamos a la víctima, al abandonado que pasivamente no tuvo más alternativa que tragarse la decisión del otro. Del otro lado ponemos a los malos: al insensible que tomó la decisión, al despiadado que pronunció las palabras asesinas que nadie quiere oír: «Ya no te quiero».

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto