¿Te exiges demasiado?

capitaLa capita

Siempre estamos dispuestas a agregar una nueva responsabilidad a la mochila, como si las obligaciones no pesaran, como si ese peso no hiciera mella en nuestra espalda. ¡Para eso estamos nosotras! ¡Para poder con todo! ¿Para qué conformarnos con ser simplemente perfectas, si podemos ser más que perfectas? ¿Cuál es el objetivo secreto de la capita? ¿Qué agujero abismal, qué soledad pretendemos tapar tras nuestro empeño de perfección? ¿Qué conseguimos? ¿Qué sacamos a cambio además de la extenuación y las arrugas? La respuesta a estas preguntas te hará mirarte a ti misma desde otra perspectiva.

La sumisión

La sumisión no es una virtud, sino un pecado. Un pecado que consiste en decir a todo que sí, en olvidarnos de nosotras mismas con tal de complacer al otro, de renunciar a nuestros deseos y nuestras inquietudes para adoptar como propios los del otro. Y como cada pecado lleva su penitencia, en este caso la penitencia es desdibujarnos y perdernos a nosotras mismas y no hay otra redención que reencontrarnos.
No tenemos otra cosa que lo que somos. Poco o mucho, sea lo que sea, eso es lo único con lo que de verdad contamos. Tendremos que aprender a defender nuestra individualidad.

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