El efecto hipnótico


efecto hipnoticoFreud fue el primero en comparar el enamoramiento con el efecto hipnótico. El enamorado pierde toda voluntad frente a su amor. Con el tiempo la idealización se desvanece y nos encontramos de nuevo ante un ser humano cargado de defectos, como todos.

Cuando María y Andrés se conocieron ya estaban casados… con otras personas. Desde que se vieron la primera vez se enamoraron con un flechazo desesperado, sus respectivas relaciones habían caído ya en el tedio y no fue difícil reencontrar la ilusión en la mirada enamorada que ese nuevo desconocido les brindaba.

Son amantes desde hace cuatro años. Se gustan, saben excitarse el uno al otro solo con la voz; se miman, se entienden, se adoran. Tanto es así que hace poco tomaron la decisión de separarse de sus respectivas parejas para estar juntos. Los primeros meses, a pesar de las dificultades de cada separación y del dolor que causaron a su alrededor, la felicidad reinaba entre ellos. La pasión era su plato preferido. Pasaron juntos un verano inolvidable… La vuelta al cole fue más dura. Poco a poco, para su sorpresa, cayeron en la cuenta de que no se conocían. Los tropiezos que habían padecido durante esos cuatro años siempre fueron achacados a las dificultades propias de los amantes. La aventura de descubrirse en la vida cotidiana no fue tan emocionante como los encuentros furtivos en la clandestinidad. Así que, antes de un año, Andrés tenía otra amante y María había regresado junto a su marido.

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