Hombre como bebé

hombre bebeCuando se trata de la madre de un bebé recién nacido, la mujer debe estar preparada para sus llantos a mitad de la noche o para la indiferencia. La madre, le rinde tributo como a una rey y le adora como a un dios. En ese tipo de relaciones, no hay lugar para el perdón porque no hay ofensa posible.

 

Ningún maltrato se identifica como tal, porque ése es «su bebé», y eso lo convierte en un dios adorable. El problema surge cuando se hace exactamente lo mismo con un señor que ya tiene bigotes!!!. Esto es lo que convierte a una mujer en malquerida: soportar sus bufidos, su indiferencia, su traición y sus accesos de cólera con un estoicismo maternal.

 

¿Madre o amante?


Esta búsqueda constante de una situación dual no ocurre por casualidad ni es un capricho. Hay hombres que necesitan disociar a la figura femenina de una forma
radical para que la «madre» que hay en toda mujer no se contamine con la «amante»
que convive con ella. Aunque en la realidad el hombre tenga una lista de razones más o menos objetivas que expliquen el porqué de sus dos amores, en el fondo, esta división tiene su origen en la historia infantil de cada quien.
¡Madre solo hay una!, y un señor que tiene más de veinticinco
años ya tuvo a la suya, la mujer hizo su trabajo lo mejor que supo, o lo mejor que pudo. El resultado no es tu responsabilidad. O te gusta y lo aceptas como es, ¡o déjalo pasar! ¡Por tu bien y por el suyo no ocupes el lugar de su madre! ¡No pretendas cambiarlo! ¡No lo eduques!

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