Amor

sumisionLa sumisión no es una virtud, sino un pecado. Un pecado que consiste en decir a todo que sí, en olvidarnos de nosotras mismas con tal de complacer al otro, en renunciar a nuestros deseos y nuestras inquietudes para adoptar como propios los del otro.

cenicientaEl síndrome de la Cenicienta ilustra el pecado de la impostura. Un hombre –generalmente un príncipe o un dios- viene con un zapatito de una talla imposible y tú tratas de adaptarte a él ¡cueste lo que cueste!

relaciones intermitentesUna relación que necesariamente tiene que terminar, una relación que necesariamente tiene que reanudarse, ¡no es una relación, es un pecado!

relaciones adictivasEn ocasiones el amor tiraniza e intoxica como una droga, crea dependencia y provoca síndrome de abstinencia con todos sus derivados: angustia, insomnio, pérdida de apetito,

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