En una separación, es un error negar la evidencia a los hijos

Una de las estrategias que suelen utilizar los padres cuando le explican a los niños una separación es la de tratar de convencerles, en contra de la evidencia, de que “no pasa nada”, de que su vida seguirá siendo la misma. Hay algo de fondo que tendría que ser así: el amor de los padres a los hijos debe permanecer inalterable.

Pero ¡cambia tanto la cotidianidad! ¿Cómo que no pasa nada? ¿Y eso lo dice una mamá o un papá que se pasa el día ausente y triste? ¿O una madre o un padre que hace un mes que ya no duerme en casa y que dejó de llevarle al colegio por las mañanas?

¡Claro que pasa! ¡Pasa mucho! No pasa TODO, es verdad, pero es importante reconocer junto con el niño que la familia, tal y como había funcionado hasta ahora, se ha roto y que eso duele mucho y da muchísima pena, no solo a ellos, como niños, sino también a sus padres, aunque sepan que han tomado la mejor decisión posible y que no hay vuelta a tras.

Por ello, es normal que los chicos estén tristes; sé de muchos que lloran a escondidas, a veces porque sí, sin entender por qué les asalta la pena. Todo lo que vuelva a poner sobre el tapete la cruda realidad de la separación les compunge.

Es normal que los niños se asusten, que se les vea temerosos, desconcertados. De alguna manera, acaban de perder a una familia, acaban de perder la cotidianidad.

Y es normal también que se enfaden, que se opongan, que lo critiquen todo. Es su manera de hacer huelga, de demostrar un poco de su poder y de su disconformidad con una situación que ellos no han elegido y que les afecta y les duele.

Ni que decir tiene que, mientras más conscientes sean los padres de su función de padres, mientras más capaces sean de olvidarse de sí mismos y de posponer sus intereses inmediatos por el bien de sus hijos (por mucho que el orgullo apriete), mejor irá todo para los niños.

Habrá que hacer acopio de paciencia, buscar ayuda. Es una época de crisis para todos y hay ocasiones en que hace falta que una persona externa, imparcial, ponga un poco de orden en la situación y en los sentimientos de esa familia rota.

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2 comentarios
  1. Tatiana Bilbao
    Tatiana Bilbao Dice:

    Hola, estoy totalmente de acuerdo con lo que expones, y sobre todo con esa frase que se utiliza demasiado a menudo en cualquier situación en la que uno pasa por un cambio a peor en su vida, esa frase de “no pasa nada”. Como bien dices, como que no pasa nada cuando uno tiene que reestructurar una vida? O que entender que algo se a acabado? Claro que pasa. Muchas veces es mejor abrazar en un llanto, o escuchar la desolación de la persona que decir algo.Un saludo.

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