Amigos con derecho a roce

Mariela Michelena - amistad con derecho a roce¿Dónde está esa línea que separa una estrecha amistad entre un hombre y una mujer de una relación de pareja? ¿Es posible convertir una cosa en la otra?

Por ejemplo, las relaciones adolescentes suelen empezar como una gran amistad y suelen terminar, con el tiempo, con un gran desengaño: como en el cuento de Hansel y Gretel, dos niños perdidos se encuentran y se dan la mano para atravesar acompañados —seguros—— los peligros del bosque de la vida adulta, una vez que ya han cruzado sanos y salvos a la otra orilla, lo que suele suceder es que, o Hansel se enamora de otra, o Gretel se aburre… En esos casos, después de la ruptura, se echa más de menos al compañero(a) del patio de colegio que al hombre o a la mujer. Por otra parte, también es verdad que cuando alguien quiere hablar bien de su pareja, no hay mejor piropo que decir: «Es mi mejor amigo(a)», así que la camaradería, la confianza y la complicidad son ingredientes muy valorados en una relación adulta. Entonces, ¿dónde estaría el problema? ¿Cuándo se vale y cuándo no?

En los tiempos que corren, el compromiso a largo plazo no se contempla, sin embargo, conozco a muchas mujeres que parecen firmar una especie de contrato con cada una de las parejas ocasionales que pasa por su vida. Se trata de un contrato tipo, que ella tiene previamente dispuesto y que siempre es el mismo, por eso no le vale cualquier postulante para firmarlo.Tiene que ser un gato con pedigrí.

El contrato viene a decir algo así como: «La parte contratante de la primera parte (que viene a ser «el Gato») solo espera divertirse y no quiere compromiso. La parte contratante de la segunda parte (en adelante «la Ratita») acepta ser la amiga y confidente con derecho a roce de la parte contratante de la primera parte». Hasta aquí más o menos bien, parece que los dos están de acuerdo con los términos de la transacción y firman encantados. El problema es que el texto más importante de este contrato (como en casi todos los contratos) está en la letra pequeña, una letra diminuta que habría que leer con microscopio y que ninguno de los dos se ha molestado en comprobar antes de firmar.
Allí dice algo así como: Ella quiere una pareja estable y formar una familia, y está dispuesta a hacer lo que haga falta. Se hará pasar por lo que sea con tal de conseguirlo. Lo perseguirá por tierra, mar o aire (WhatsApp, correo, Twitter, Facebook). Irá a verlo al trabajo si hace falta. Su recompensa será lograr que él cambie de idea, convencerlo, transformar a un tarambana que no quiere compromiso en un hombre responsable y enamorado. Él no piensa renunciar a los términos originales del contrato, valora su libertad por encima de todo y saldrá corriendo en cuanto se sienta presionado.
La letra pequeña es esa parte clandestina de los contratos —y de la vida— que apenas miramos de soslayo y que, a la larga, se convierte en la piedra de tranca, en el corazón de todos los litigios. ¿Cómo podríamos llamarlo? ¿Deseo? ¿Inconsciente? ¿«Agenda oculta»? Cuando nos topamos con sus estragos, decimos: «Es que yo no sabía, es que yo no leí, es que tú me habías dicho, es que YO pensaba, yo creía, yo quería, yo soñaba, me pareció.. .»

Me parece que cuando uno espera algo de la otra persona (pareja estable, familia, hijos), tendría que reconocerlo y ponerlo en letra grande y legible para no llamar a engaño ni al otro, ni a ti mismo.

4 comentarios
  1. Lidia
    Lidia Dice:

    El. Domingo mande un WhatsApp para decirle a ese amigo con derecho a roze mi. Pensamientos, y mi intención (estaba cansada de ese manera de vernos) tenía q pagar el peaje de tener sexo para verlo después de muchos años, para que??? Para decirme q seguro q hay mucha gente q esta encantada de concocerme y compartir su vida con la mía, étc. Étc. Y yo a ratos me
    siento triste, decepcionada, pero claro la culpa? Mía!!!!!!

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    • Mariela
      Mariela Dice:

      Hola Lidia ¡disculpa mi retraso en responder! Pero aquí estoy, para agradecer que compartas con nosotros tu experiencia y para decirte que no estás sola. Tu amigo con derecho a roce tiene razón. ¡Encontrarás a alguien que quiera todo de ti, no sólo esos momentos de pasión sin consecuencias. No te culpes. En estos tiempos nos parece que si no decimos a todo que sí, si no decimos «me gusta» a cualquier proposición, somos unas anticuadas y unas estrechas. Y en esa supuesta modernidad, nos olvidamos de preguntarnos qué queremos, qué nos apetece, a qué estamos dispuestas y a qué no. Un fuerte abrazo.

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  2. Tatiana
    Tatiana Dice:

    Hola, cuando he tenido ese «amigo con derecho a roce, siempre se me a acabado convirtiendo en «persona por la que tengo sentimientos» y creo que muchas veces intentamos demostrar que somos capaces de ser esas personas libres, que disfrutan el momento, eso que la otra persona sabemos que quiere pero que nosotras lo continuamos con la finalidad de pensar que un día se darán cuenta de que somos esa persona que necesitan y quieren y que se establecerá la verdadera relación que en el fondo buscamos. Personalmente si creo en el disfruté de una noche loca, no tanto en …amigos con derecho a roce. Creo que eso lleva casi siempre a desgaste, mal entendido y frustración. Un saludo.

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    • Mariela Michelena
      Mariela Michelena Dice:

      Efectivamente Tatiana, a veces es muy complicado controlar lo que sentimos. Se nos escapa la ilusión y la fantasía de que en algún momento la relación será a nuestra medida. En esta época en la que muchos vínculos son líquidos y sin consistencia, no es fácil distinguir una cosa de otra. Un abrazo.

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